Argentina impulsa ambicioso proyecto para recuperar la población de jaguares

La conservación del jaguar en Argentina avanza con pasos firmes gracias a una serie de iniciativas sin precedentes. Uno de los hitos más recientes es la captura, collarización y liberación de un joven macho llamado Tañhi Wuk en el Parque Nacional El Impenetrable, ubicado en la provincia de Chaco. Este ejemplar fue avistado por primera vez en 2022 en la Reserva Natural Formosa y, tras varios meses de seguimiento mediante cámaras trampa, fue localizado en un bosque a varios kilómetros de distancia. En diciembre de 2024, un equipo especializado logró sedarlo, colocarle un collar GPS y devolverlo a su hábitat natural.

El caso de Tañhi Wuk representa un paso más en los esfuerzos para proteger la pequeña población de jaguares (Panthera onca) que aún habita en el norte argentino. Estas acciones son impulsadas por equipos del Parque Nacional El Impenetrable, la Reserva Natural Formosa y la Fundación Rewilding Argentina, con apoyo de biólogos y veterinarios. Las áreas protegidas mencionadas forman parte del Gran Chaco, el segundo bosque más extenso de América del Sur después del Amazonas, aunque sigue siendo uno de los menos resguardados.

Durante las últimas cuatro décadas, la caza furtiva y la destrucción del hábitat han provocado un declive dramático de la fauna en esta región. Sin embargo, las organizaciones conservacionistas trabajan para revertir esta tendencia. La colocación de collares a los jaguares permite recopilar datos esenciales para diseñar estrategias de protección y prevenir amenazas. Tañhi Wuk es el tercer macho en ser monitoreado en El Impenetrable, elevando a cinco el número total de ejemplares rastreados en el parque, incluyendo dos hembras introducidas en 2024.

El seguimiento por GPS ha revelado que Tañhi Wuk recorre las márgenes del río Bermejo y se desplaza hasta la provincia de Formosa, zonas expuestas a la pesca ilegal y la caza furtiva. Estos datos permiten a los científicos intervenir cuando los jaguares abandonan el parque, alertando a los propietarios de tierras, brindándoles información y apoyo en caso de que pierdan ganado por ataques del felino.

Para evitar represalias de parte de los productores ganaderos, los investigadores desarrollan tareas de concientización en las comunidades locales, explicando la protección legal que ampara a la especie. Desde 2001, el jaguar es considerado Monumento Natural Nacional en Argentina, lo que implica severas sanciones económicas y penales para quienes dañen o maten a un ejemplar.

“Cada jaguar es como un parque nacional en movimiento”, señaló Guillermo Díaz Cornejo, abogado y miembro de la Administración de Parques Nacionales de Argentina. “No se puede tocar, no se puede interferir con él”, subrayó en una entrevista con Mongabay.

Además de contribuir al seguimiento científico, los collares también tienen un efecto disuasivo frente a la caza ilegal. Sebastián Di Martino, director de conservación de Rewilding Argentina, explicó que cuando un jaguar con collar es asesinado, el hecho suele tener repercusión mediática. En cambio, si se mata a uno sin collar, muchas veces pasa desapercibido.

En todo el Gran Chaco —que abarca regiones de Argentina, Paraguay, Bolivia y Brasil— el mayor peligro para los jaguares es el conflicto con los seres humanos. En 2024, un jaguar macho sin collar fue abatido y desollado por cazadores en Argentina. Por otro lado, un macho que fue equipado con un collar en 2019 ha logrado sobrevivir a pesar de haber atravesado zonas críticas, incluyendo estancias privadas. “Probablemente el collar lo salvó”, comentó Di Martino.