Historias de superación: “dejar de consumir es liberarse”

La única manera de entender lo que provocan las adicciones es escuchar la historia de vida de quienes tuvieron la valentía de salir de ahí. Algunos le llaman pesadilla, otros directamente dicen que es como vivir en el infierno, tocando fondo constantemente.

Mauro Villanova, quien está al frente del grupo de acompañamiento ambulatorio para recuperarse de las adicciones, invitó a Infociudad a una reunión con los vecinos que asisten semanalmente al SUM del Barrio Bicentenario. Gracias a la invitación de Mauro, pudimos conocer las historias de tres de ellos.

Fuerza y superación son los puntos en común que tienen sus relatos. Cada error cometido, cada dolor que atravesaron fue parte del camino que los condujo hasta el lugar que están ahora: un grupo tan unido que todos coinciden en llamarlo familia y una recuperación que definen como libertad.

ARIEL

Yo venía viviendo muy mal. El manual de este programa te dice que esta enfermedad te lleva a hospitales, cárceles y a la muerte. Es la realidad: yo a causa de esto estuve internado y perdí mi libertad. Consumía todo el día, estaba seguro que me iba a morir consumiendo. A lo último ya no me alcazaba, siempre quería más  y más. Sentía mucho rechazo, y lastimaba a las personas que más me quieren, no sentía directamente, me creía menos que los demás.

Pienso que el agujero más grande no es el de la capa de ozono, el agujero más grande es el que le queda a uno cuando para de consumir, que se encuentra con la realidad, que quiere tapar un montón de sentimientos con el consumo. Se siente tristeza, soledad y siempre la tapas, mi vida no funcionaba sin esa sustancia.

Hoy gracias a la recuperación soy una persona más responsable, amable, me quiero, me acepto tal cual soy con mis defectos y virtudes, me gane la confianza de mi familia que la tenía totalmente perdida. Hoy me aferro y me apoyo mucho en mis compañeros, antes te pasaba algo, se lo comentabas a un compañero de consumo y te daba la sustancia, y así funcionaba todos los días

Hoy me siento feliz, puedo sentir, estar presente en la vida de mi familia, tengo días malos, como todas las personas, me lo permito pero con la ayuda de mis compañeros, comparto todo tipo de sentimientos y siempre están ahí para ayudarme.

FACUNDO

Empecé a consumir desde muy chico, por ser parte de un grupo, por diversión, por curiosidad. Al principio, tenía un grupo de amigos que ya consumían y yo no, le tenía un poco de miedo, no sabía que iba a pasar hasta que un día me animé y fue el principio del fin, para mí fue un infierno.

Hace 10 años estuve en recuperación, internado un año y medio, me sirvieron varias herramientas pero después empecé a consumir de vuelta, solo me sirvieron por un tiempito, tuve muchas tocadas de fondo feas, hasta el hecho de querer quitarme la vida en algunas ocasiones.

Con Mauro nos conocemos hace muchos años,  fuimos compañeros de consumo, después el rehízo su vida cuando entro en la recuperación. Al principio no me animaba a contactarme con él, después cuando sentí que no podía más lo primero que hice fue escribirle y arrancar y ya van a hacer dos años que estoy en el ambulatorio con el y la verdad que es otra vida que no conocía de hecho.

 Si bien yo estuve mucho tiempo limpio, fue cuando estaba internado y no caminaba la calle, no caminaba la vida, no tenia responsabilidades. Hoy si puedo cumplir con la responsabilidad de padre, de hijo, de hermano, de sobrino, de nieto. Puedo cumplir con la responsabilidad de mi trabajo, puedo cumplir con un montón de cosas que antes no podía, ni veía, porque estaba enceguecido por el consumo, y si bien tengo dificultades trato de enfrentarlas, pedir ayuda y ocuparme para solucionar y revertir los errores. Trato de mejorar día a día, antes no me importaba nada, ahora me importa todo.

Hoy puedo estar limpio gracias a la recuperación y mis compañeros porque sin ellos seria muy difícil, es un grupo muy lindo y unido que cada vez que te pasa algo enseguida están, mandamos un mensaje al grupo de Whatsapp y ellos están al pie de cañón. Es maravilloso tener personas con las cuales contar y que se preocupan y ponen el hombro y un oído, que cuando te ven llorar no se burlan, no te sentís mas solo, eso es impagable.

SOFIA

Yo venía luchando con una enfermedad: la bulimia. Cuando empecé a consumir era porque pensaba: “tomo, no como, no vomito”,entonces paraba de comer y de vomitar y fui alternando con las drogas. Empecé a perder de a poco a mi familia, mis hijos eran chicos y me olvidaba de muchísimas cosas, hasta de ir a buscarlos a la escuela. Después empecé un tratamiento por la bulimia, pero ese ya no era el problema, sino que el consumo se había arraigado tanto en mí, quería tomar. La bulimia y las drogas son las dos una enfermedad que cuesta salir, hasta el día de hoy sigo lidiando.

Le pongo todo de mi todos los días para no caer, cuesta muchísimo, me empecé a recuperar, dejé, ahora empecé de vuelta. Siempre dije que este es el lugar donde tengo que estar, el único lugar donde no me siento sola, tengo gente que me escucha y me acompaña y que cuando estoy por caer te da la mano y te levanta, son mi segunda familia, es el lugar donde nos encontramos y nos identificamos siempre.

 Hoy estoy limpia hace 6 meses y 19 días, me cuesta muchísimo todos los días pero siempre que hablo y me refiero a esta familia, me da alegría de que yo pueda estar sentada acá, me pone contenta y ojala que muchas personas a través de esto y de lo que podamos contar nosotros conozcan el camino y  puedan liberarse parando de consumir, porque dejar de consumir es liberarse.

 

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