Vivir en pueblos rurales, una opción que gana adeptos en tiempos de pandemia

La migración hacia el interior es una realidad. Cada vez son más las familias que eligen cambiar la manera de vivir, alejándose de las grandes ciudades para mudarse a pequeños pueblos. San Andrés de Giles es, sin dudas, uno de los destinos preferidos por aquellos que buscan un nuevo aire.

No es un capricho o una aventura. La concentración urbana se hizo insostenible en la provincia de Buenos Aires y así lo reflejan los números: es la más poblada del país con poco más de 17 millones de habitantes, concentra el 38% de la población argentina y sólo en el AMBA hay casi 15 millones; sin embargo, de los 135 distritos que la componen, 70 tienen menos de 35.000 habitantes, y dentro de este grupo, existen 310 pueblos con menos de 500 habitantes.

Esta situación ya es un tema de interés nacional. Por ejemplo, el diario La Nación escribió “Coronavirus en la Argentina. Crecen las consultas para dejar la ciudad y mudarse al campo en plena pandemia” un informe donde detalla el reciente interés que se despertó en zonas como las nuestras.

El coronavirus nos dio indicios de que vivir en aglomerados no es la mejor opción y que el trabajo ya no es una cuestión de oficinas. La pandemia nos sigue golpeando duro pero a la vez nos enseña, o por lo menos, explica que algunas formas deben cambiar.

Cristian Yacoy, vecino de Giles y desarrollador inmobiliario, fue uno de los pioneros en crear espacios rurales para que la vida en un pueblo sea realidad. A lo largo de estos años, junto a su esposa Alejandra Quevedo, llevó a cabo pintorescos loteos en Azcuénaga y en Cucullú, este último incluye una laguna que pinta un paisaje que parece sacado de un sueño.

“En nuestro caso siempre buscamos generar lugares que respondan a la necesidad del lugar. Cada desarrollo va en sintonía con el pueblo, sus tradiciones y su cultura. No son barrios privados donde hay expensas y demás, la idea es que sean vecinos del lugar” explica Cristian en diálogo con Infociudad.

Ahora, el gilense se encuentra proyectando La Amalia, un espacio de 84 lotes entre Villa Espil y Cucullú con fácil acceso a la AU. 7. Entre caminos polvorientos, árboles añejos, ganado, aves y especies silvestres; este loteo es la mejor expresión de la naturaleza campestre. Mientras las calles se abren ya se suman sus primeros vecinos.

“La pandemia hizo que las consultas crezcan, vecinos de Giles compraron como también muchos que se dieron cuenta que acá pueden vivir mejor, incluso trabajando desde sus casas. Otros compran como inversión, eso también nos pasó con La Amalia” detalla Yacoy.

Para el desarrollador, La Amalia es un proyecto que cumple con “todas las condiciones” para aquellos que quieren vivir mejor. Es que el loteo se encuentra a 1.20 horas de CABA , con posibilidades de conectividad y amplios espacio para construir esa casa con “mucho verde” que todos queremos.

Por último, Cristian Yacoy contó que muchos vecinos gilenses ya están eligiendo estos lugares y que aquellos que se vinieron de las grandes urbes se adaptaron a la vida del pueblo sin problemas. “El que se instala acá es muy difícil que se vaya, son lugares perfectos para aprovechar el tiempo, descansar y llevar adelante una vida distinta” finalizó.

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