“La pandemia hizo que nos vean, pero siempre estuvimos dentro de los hospitales ganando dos miserias”

Desde que se declaró la pandemia, enfermeros de todo el mundo pasaron a estar en la primera línea de la batalla contra el coronavirus. Son quienes día a día protegen a los pacientes que están enfermos y en soledad. En el momento que tienen que permanecer aislados, son ellos a quienes les toca la tarea de estar cerca para tomarles la temperatura, pasarles la medicación, revisarles la presión e incluso asearlos.

Melina Civerra trabaja en el Hospital Municipal y en diálogo con Infociudad, nos cuenta cómo es luchar día a día contra el virus que golpea al mundo.

Infociudad: En plena pandemia, enfermeros de todo el mundo son el único contacto con los pacientes contagiados de coronavirus. ¿Cómo es el rol de la enfermería en estos tiempos?

Melina Civerra: A lo largo de la historia los enfermeros siempre estuvimos muy invisibilizados. Esta pandemia va a ser un antes y un después en la reivindicación de nuestra profesión. Nosotros siempre fuimos los que estuvimos al lado del paciente las 24 horas todos los días. Somos los que vemos cómo evolucionan y yo siempre digo que no existe recuperación del paciente sin enfermería, porque el medico va a prescribir pero nosotros estamos atrás viendo cada signo vital. La pandemia hizo que la sociedad nos vea, pero siempre estuvimos dentro de los hospitales ganando dos miserias.

Lo que hacemos con los positivos de coronavirus va desde recibirlos hasta brindarles todos los cuidados diarios. Los procedimientos que se le hacen suelen ser muy invasivos, y por lo tanto tenemos una alta posibilidad de contagiarnos. Después que el paciente llegó, el médico se fue y quienes continuamos con el trabajo y nos seguimos exponiendo somos nosotros.

IC: ¿Cómo cambió tu trabajo en el Hospital Municipal desde que se declaró la emergencia sanitaria?

MC: Mi trabajo cambió muchísimo. Al principio con mis compañeros nos sentábamos a llorar, teníamos miedo, incertidumbre, pensábamos qué iba a pasar si se enfermaba uno de nosotros. Lo que tiene la enfermería es que estamos muy conectados porque estamos muchas horas de guardia juntos entonces uno arma cierto grupo de trabajo, y todo eso se terminó.

Ahora está cada uno replegado en su servicio, con los elementos de protección personal que son súper incómodos porque imagínate estar vestido toda una guardia con los trajes hidrorepelentes, más el barbijo, más la cofia, cambió todo, es muy difícil, pero la enfermería tiene una capacidad de resiliencia terrible, nosotros nos adaptamos a todas las situaciones, y eso es algo que destaco mucho de esta profesión.

IC: Lamentablemente hay casos de enfermeros que han perdido la vida trabajando. ¿Cómo te afectó esto?

MC: Es algo muy complejo porque al principio yo también tenía el miedo de contagiarme y traer la enfermedad a mi casa y contagiar a los míos y pensaba “¿Si me pasa algo a mi qué va a pasar con mi hijo?” Con el tiempo entendimos que si bien es una enfermedad que mata, con cuidados básicos se puede por lo menos inactivar.

Estamos todos cansados del encierro pero hasta que no haya una vacuna esto no va a cambiar, por eso hay que tener paciencia. Nosotros estamos todo el tiempo al lado de la muerte, y de los familiares que pierden a un ser querido, y vemos como sufren, como lloran.  Este fin de semana me encontré con el familiar de un paciente y me decía que él se sentaba cuatro horas afuera de la terapia porque se sentía cerca de su familiar aunque sea a través de una pared, y es ahí donde ves lo terrible de vivir la muerte desde la soledad. Hay que replantearnos todas estas cosas, no es solo me contagio y ya está, sino todo lo que conlleva, la soledad, no poder conectarme con el otro. Si seguimos las medidas básicas va a salir todo bien, lo importante es que no colapse el sistema de salud para que todos podamos ser atendidos con todos los insumos necesarios.

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