Quintuple crimen: ¿Iribarren queda en libertad?

San Andrés de Giles fue el lugar de uno de los casos policiales más resonantes de la historia Argentina. El 31 de agosto de 1995, las calles del pueblo se vieron repletas de móviles de televisión transmitiendo en directo. Un vecino, de esos que nadie sospecharía nada malo, había confesado un quintuple crimen según las autoridades policiales de ese momento.

Hoy, casi 25 años después, la historia es conocida por todos. Luis Fernando Iribarren (54), apodado como el “Carnicero de Giles” por los grandes medios, es una de las personas con mayor tiempo dentro de una cárcel del país. Sin embargo, algo puede cambiar: el 2020 puede ser el año en que el vecino salga en libertad.

El caso

Corría Agosto de 1986 cuándo Iribarren dio el primer golpe. En el medio de la oscura noche de Tuyutí, Luis Fernando se levantó, tomó una escopeta y a sangre fría asesinó a toda su familia: su papá, Luis Juan Iribarren (49); su mamá, la maestra Marta Langevin (42), y sus hermanos, Marcelo (15) y María Cecilia (9).

Tras cometer el cuadruple crimen, Iribarren enterró a todos envueltos en frazadas a pocos metros de la casona del campo. Allí permanecieron hasta 1995 cuándo la historia salió a la luz.

Los años pasaron y su versión sobre que la familia “se había ido a Paraguay” fue aceptada por la comunidad gilense. ¿Quién iba a dudar de Iribarren? en aquel entonces, un vecino respetado, de perfil bajo y que no tenía antecedentes de conflictos sociales. Eran tiempos de cartas y poca exposición. La era digital, sin dudas, hubiera cambiado el panaroma.

Julio de 1995. Luis vivía con su tía Alcira (59) en una linda casita de la Av. Cámpora. Todo transcurría con normalidad hasta que los vecinos notaron la ausencia de ella, a la par de percibir un olor nauseabundo cuándo por allí pasaban. Una denuncia anónima activó todos los protocolos.

Iribarren dijo que su tía había fallecido por un cáncer fulminante. La Policía investigó y descubrió que no había registros en la zona de ese deceso. La alarma se activó y tras presionar al, por entonces, respetado vecino, descubrieron la punta de un ovillo inimaginable: Alcira había sido asesinada de un hachazo en la cabeza y enterrada en el jardín de su propia casa. El macabro caso recién comenzaba.

La aparición del cuerpo de Alcira y la violencia del crimen, motivó a que los efectivos locales se preguntarán sobre el resto de la familia que supuestamente estaba en Paraguay. Tras tomarle declaración y escuchar su relato, la historia se abrió por completo. Policías y Bomberos escavaron en Tuyutí hasta encontrar a los cuatro integrantes. El golpe sacudió a la ciudad.

El juicio y su actualidad

Agosto de 2002. Iribarren es juzgado a “prisión perpetua con accesoria por tiempo indeterminado”. En el juicio dos psiquiatras dijeron que el gilense sufría un trastorno de la personalidad con reacciones psicóticas. Lo definieron como “esquizoparanoide” y señalaron que cuando cometió los asesinatos no estaba en condiciones de comprender sus actos. Otros ocho profesionales destacaron que Luis Fernando era una psicópata y siempre supo lo que estaba haciendo.

Hoy Iribarren está cerca de recuperar su libertad tras cumplir casi 25 años de condena. El autor del quintuple crimen vive en la Unidad N° 12 de Gorina (La Plata). En agosto de este año tendrá su primera prueba de fuego: psiquiatras evaluarán si queda libre o no.

La vida de Iribarren es otra. Inició un tratamiento psicológico por propia voluntad y estudió Derecho en la Universidad de La Plata, incluso esta pronto a recibirse. El juzgado lo habilitó a salir a cursar sus estudios, siempre y cuando estuviese monitoreado.

En Gorina está muy bien considerado por el sistema penitenciario, lo destacan como una persona culta y respetuosa. Allí realiza tareas vinculadas al agro y actividad física a diario. El régimen es “semi-abierto” por lo que Iribarren tiene acceso a todo el predio las 24 horas, no está encerrado en una habitación.

Estando en prisión, Luis Fernando formó pareja y se casó. De hecho, está dispuesto a continuar su relación conyugal una vez que recupere la libertad. Muchos creen que el gilense podría ser un caso ejemplo de reinserción social.

Su versión

En el juicio, el gilense que fue condenado por el quintuple crimen siempre dijo que era inocente. Su argumento, que no fueron valederos para la justicia, fue que la Policía le armó una causa. De esta versión, poco se sabe. Luis Fernando casi nunca habló con los medios de comunicación.


Fuente Perfil.com

 

 

 

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