El “Palomo” Acebal y su recuerdo de una época dorada

Autos, motos y bicicletas sobre una misma calle no indicaba la presencia de una confitería en la década del 90 gilense. Si venías por la calle y te cruzabas con vecinos aglomerados en un lugar, seguro se trataba de un taller, donde un TC Regional descansaba con vistas a la próxima competencia. Tal es así que, en un momento, hubo alrededor de 10 pilotos compitiendo a la vez.

Giles fue cuna fierrera. Y no por casualidad. Nuestra ciudad vio nacer al TC del Oeste, la categoría más importante de los zonales bonaerenses. Años después, el TC Regional fue el resurgimiento de la pasión. Los vecinos éramos hinchas, preparadores y pilotos. Época dorada.

El Federico Máximo Ponti era el escenario perfecto para cualquier competencia automovilística. La región se rendía a los pies de un circuito con características ideales: un trazado bien presentado, árboles que daban buena sombra, un cómodo sector de boxes y como siempre, el autódromo lleno de espectadores. Dentro de la pista mandaba el humo de los motores y del otro lado del alambrado, el del asado.

Gustavo Acebal fue uno de los gilenses que se destacó en los autódromos. A bordo de su Chevrolet 400, “El Palomo”, como hoy todavía se lo conoce, volaba con alas de halcón. Los números avalan estos dichos: más de 30 carreras ganadas y tres títulos, de los cuáles dos los obtuvo en la clase mayor.

“Siempre estamos hablando de automovilismo, fueron épocas muy lindas. Es una lástima que los circuitos de tierra fueron desapareciendo, muchos pilotos importante surgieron en ese momento” cuenta Acebal en diálogo con Infociudad.

El volante gilense no puede evitar emocionarse cuando habla de aquellos años. Su mirada se transforma, como si del otro lado estuviese mirando la cuadriculada que flamea en el fondo de la recta. Para Acebal, en ese tiempo, el mundo turca era su vida.  “Trabajaba en Areco Deportes, pedía permiso para ir a correr. Yo era muy joven. En esa época hacía cualquier cosa con tal de ir a correr” recuerda.

La nostalgia de los buenos tiempos

Puede parecer extraño, pero seguro no es exagerado afirmar que el ritmo del pueblo giraba en torno al automovilismo regional. Giles tenía su circuito donde recibía a varias categorías como el TCR, el TC del Oeste o el ALMA, más conocidas, como la divisional de las “Bolitas”. De vez en cuando, las motos y el karting tenían su lugar en el calendario.

“Me cuesta recordar esa época, parece que fuera otra vida. Las cosas cambiaron mucho, pero siento que dejamos una huella. Voy a muchos lugares que aún me recuerdan de las carreras” destaca el “Palomo” con total humildad. Es que para el micro mundo fierrero, esta etapa todavía está latente.

“Sinceramente me hubiese gustado seguir hoy arriba de un auto de carreras, creo que puedo. Pero bueno, hoy estoy enfocado en otras cosas. Cuándo lo hice en el último tiempo fue más de hobby y mal no nos fue” concluye.

El equipo del campeón

El equipo del “Palomo” tenía dos piezas claves. Su padre, que se encargaba de la logística, y el “Chispa” Laboría, quien en su laboratorio de calle Etcheverry le daba potencia al corazón del Chevrolet 400. “Tuve la suerte de tener un gran equipo. Trabajábamos de noche, toda la semana. Mi papá estaba siempre firme al lado del auto, y el “Chispa” me hacía unos muy buenos motores. El medio mecánico era importante pero no tanto como ahora. Había que hacer las cosas bien en la semana y clasificar adelante, algo que nos salía fantástico” aclara Gustavo.

Durante su trayectoria cosechó 34 triunfos, un par menos que Juanjo Tártara, el más ganador de la categoría. Sus campeonatos fueron tres: en 1996 se quedó con el de la GTC, mientras que en el 2000 y 2001 logró el de la GTA. Luego pasó al Turismo 4000 con irregulares participaciones. En los últimos años solo corrió un puñado de carreras como hobby.

Hecho en casa

“En esa época hacíamos comidas semanales para ir a correr. Una verdulería me daba ensalada a cambio de la publicidad en el auto ¡Era mi mejor sponsor! Así se podía mantener la mayoría del gasto de un auto de carrera. A nosotros también nos ayudaron los resultados, aparecían auspiciantes nuevos cuando ganábamos” detalla Gustavo sobre el financiamiento de su carrera.

Los costos de la competición eran muy distintos. El TCR tenía varios elementos del vehículo de calle, cosa que hoy no pasa. Eso ayudaba a adquirir los elementos a bajo costo. Además una peña permitía recaudar lo necesario para ir a competir. En Giles la contra era que tantos autos atentaba con este sistema. ¡La agenda de peñas no daba abasto!

Duelos que hicieron historia

Gustavo Acebal ganó carreras y campeonatos, pero no fueron sencillos, enfrente estaban sus vecinos: “Había rivalidad entre los equipos, pero más por el fanatismo, no era tanto el lío entre los pilotos. Te tocaba ganar y perder. Yo recuerdo mucho los enfrentamientos con “Marito” Terreri y Mathias Nolesi, ellos fueron dos de los rivales más complicados con los que nos medimos”.

El Boca – River de aquellos años era Acebal – Terreri. Los dos compartían marca pero diversas filosofías. Mientras el “Palomo” levantaba la bandera de la prolijidad y el profesionalismo, “Marito” era rock and rolll. Las dos caras de las moneda se cruzaron en la pista con resultados diversos, le tocó festejar a Gustavo como también a Mario, cuándo se coronó en la GTB.

“Yo creo que en esa época nos soñábamos, era tremendo” dice hoy Acebal quien recuerda de buena manera a sus rivales – vecinos.  Las hinchadas tenían sus cruces, hasta incluso estaban los que “llevaban y traían rumores” de los talleres. Hoy, en el ambiente fierrero, atrás quedaron las diferencias. No es lindo vivir de los recuerdos, aunque estos, claramente si valen la pena.

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