Adrian Maggi habló de su libro con Infociudad

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Adrián Maggi.

El pasado sábado, el equipo de Infociudad, invitó a Adrián Maggi a su programa radial que se emite por FM Vall –sábados de 9 a 13 horas-. El cantor surero había sido noticia en la semana por la presentación de su primer libro “Industria Argentina”, ni más ni menos que en la Feria del Libro.

Maggi, es de esas personas que rompen las estructuras desde la simpleza. Silencioso, casi sin hacerse notar, escuchó el programa desde los controles, mientras entrevistábamos a Andrea Bonifiglio, numeróloga invitada. Luego de algunos minutos, el artista esbozó sus primeras palabras “¿Puedo pasar al estudio?” nos dijo. Sin darnos cuenta, él ya era parte de la mesa.

Maggi escuchó con atención la nota que se estaba desarrollando y se interesó en el tema, preguntó y compartió opiniones. Mostró su admiración por esa ciencia y dejó una charla pendiente para el futuro. Adrián, es así. Maestro y cantor, talentoso y creativo, humilde y observador.

“Mi viejo fue tambero 54 años y lo sentía de otra forma quizás al patriotismo; mi vieja era modista y ama de casa. Yo no sé si viene de ahí o de cuando me recibí de Maestro y en ese momento me empecé a preguntar algunas cuestiones sobre nuestra cultura, las tradiciones, quise conocer mis orígenes y mi zona, creo que viene más por ese lado. Sentí que tenía que cantar cosas que estaban en mi ciudad” así Adrián define de donde proviene su patriotismo. Esa forma de vida que hoy está plasmada en su reciente obra, que justamente no es una canción.

Infociudad (IC): ¿Cómo nace tu primer libro?

Adrián Maggi (AM): Lo del libro fue algo que se me había ocurrido hace un tiempo y me largue a hacerlo. Después se va a venir la segunda parte, que va a contar de un cuadernillo de actividades para que los profesores y maestros puedan trabajar con los alumnos en las escuelas. Este libro tiene un prólogo, 21 canciones, dos ensayos, la carta a Cosquín y el epilogo de Rubén Darío Gasparini; no es que me senté a hacer un libro, agarré letras ya hechas, de las cuales hay unas 14 conocidas y el resto que son nuevas, todas para trabajar en las escuelas, ese fue el hilo conductor.

Cuando a Rubén Gasparini, el hermano de Miguel Ángel (pintor), le conté mi inquietud, él me respondió “ya te presento en la Sociedad Argentina de Escritores, te hago socio, hacelo libre que nosotros te lo editamos”. Eso me despertó confianza, yo ya lo tenía hecho en la cabeza. Me fui 15 días a la Patagonia y cuando volví ya lo tenía terminado. Cuando llegue acá arme todo, hice el prólogo, le di un sentido y se lo presenté a Rubén. Por suerte le encantó y me hizo el epilogo; y su hermano Miguel Ángel hizo los dibujos originales.

El libro sale por editorial Prosa, que antiguamente se llamaba Proa, fue fundado por Borges, cuando fallece María Kodama hace juicio y se queda con los derechos, y como no pueden usar más el nombre le agrega una “s” a Proa y queda Prosa. Eso le da un valor agregado a este trabajo. Lo de Rural fue increíble. Nunca me lo imaginé.

IC: Ahora queremos escuchar que pasó en la Feria…

AM: Fue algo rarísimo, estaba en el stand vendiendo los libros, los medios iban y me entrevistaban, una cosa totalmente nueva, como que no caí, no estaba preparado para eso; sí estoy preparado para estar arriba de un escenario, con la gente, pero sacar un libro era otra cosa.

Tengo una anécdota de ese día: cuando me bajé del auto con una caja de libros, la caja de acá a la esquina pesaba, y mi stand estaba en la otra punta de la Rural, la gente te choca, había que dar un montón de vueltas con la caja, cuando llegué y la apoyé me temblaban las manos. Pero fue una experiencia hermosa, la cual compartí con Rubén Gasparini que siempre estuvo a mi lado.

IC: Al momento de largar el libro ¿Sentiste alguna inseguridad?

AM: Algo interesante de cuando uno presenta el libro es que te dan dos pruebas de galera para corregir, para ver si queres cambiar o agregar algo, yo agregué un poema más. Corregirte a vos mismo es horrible, porque vos ya sabes lo que sigue, entonces es como que no lo lees, vas con la vista a fondo, entonces se me pasaron un montón de errores.

Yo no tenía muchas aspiraciones porque nunca había escrito ningún libro y cuando me lo entregaron se me cayeron los pantalones, tiene una presencia que no imaginaba, era muy superior, lo supero totalmente. Sacar un libro para mí es perdurar en el tiempo, porque uno puede leer libros de hace muchísimos años, en cambio un disco no, porque la tecnología avanza, por ejemplo, hoy en día el casete ya no lo escucha nadie porque no hay aparatos en las casas que lo reproduzcan.

IC: En el comienzo de la charla nos adelantaste que el objetivo del libro es que se trabaje en las escuelas ¿Cómo pensás llevarlo a cabo?

AM: Sí, es lo que me propuse. Nosotros tendríamos que tener la Ley de Folclore vigente, que es un proyecto que presenté hace tiempo en la provincia pero que no se le prestó atención. De esta manera los alumnos podrían tener una materia especial para conocer más sobre nuestra cultura. El libro viene por ese lado. Queremos que exista un cuadernillo para que lo puedan ir trabajando. Este material contiene mucho de nosotros mismos, de nuestros pagos, de nuestra historia.

IC: ¿Cómo te ves en 20 años después de este libro?

AM: Me pasa con las canciones, que después de mucho tiempo al escucharlas me pregunto “como pude haber cantado esto”, yo ni loco compro un disco mío. Con el libro no sé qué va a pasar, porque me gustó mucho, supero mis expectativas totalmente.

 

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