Bromista de mal gusto perjudica a varios comerciantes locales

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Si al complicado momento económico que atraviesan los comerciantes algo le faltaba, ahora apareció un bromista de mal gusto en nuestra ciudad. Detrás de un teléfono, un cobarde se esconde realizando pedidos que causan importantes pérdidas en las pequeñas empresas de la comunidad.

Los casos comenzaron a darse con mayor frecuencia hace dos meses, según varias firmas consultadas por Infociudad. Sin embargo en la última semana estos alcanzaron su pico máximo de irresponsabilidad, incluso con una broma que involucró a un vecino y varios comercios.

“La semana pasada nos llamaron de un número privado, la verdad es que no podemos andar desconfiando de todos. Cuando fuimos al lugar nadie había pedido nada” cuenta Jonathan Rios, titular de Pizzería “La Caserita” a Infociudad.

Según el joven empresario, las personas que realizan este tipo de bromas se toman hasta el trabajo de explicar con lujo y detalle donde tiene que enviar el pedido. De hecho en una de las referencias indicaron hasta la marca de los autos que estaban estacionados afuera del domicilio.

Las llamadas se hicieron habituales y en la noche del último domingo, la broma alcanzó un alto nivel de inconsciencia. “Lo de ayer fue de película, a una misma persona le mandaron dos remises, comida de cuatro lugares distintos y helado de varios locales. Los repartidores se encontraron en la puerta de la casa” describe Ríos con un claro tono de enojo.

Los pedidos de las casas de comida ascendían a los mil pesos cada uno, una pérdida importante para los comerciantes. En la misma semana que el dueño de “La Caserita” recibió la factura de luz con un importe a pagar de 15 mil pesos, un insensible vecino se ocupó de realizarle una broma de mal gusto: “no está bueno que se metan con el laburo de uno, realmente molesta porque hacemos mucho esfuerzo para mantener nuestros locales” enfatizó.

Lo curioso del último caso es que el bromista no se percató que en la llamada quedó al descubierto su número: 2325 594499. La sospecha de los comerciantes que fueron perjudicados es que el chip de la empresa Claro fue comprado en un kiosco local, donde también cargó saldo para hacer las llamadas. La búsqueda del bromista recién empezó.

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