El hombre de las noticias locales

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Anibal Urriza en el estudio de Cablevisión.

Entró a la radio como si fuera su casa. Es que en parte tiene razón, es suya, más allá del cambio de edificio. Atento al contexto y a la actualidad con una radio encendida que lo acompaña, es un ejemplo del comunicador que logró aggiornarse a las diversas épocas de la profesión.

Anibal saluda a todos atentamente y entra en el debate que se estaba gestando en la cocina de la emisora que lo vio debutar como periodista. Fija su posición y todos escuchan. Pero también acepta la que se viene, reflexiona con las nuevas generaciones de comunicadores y concluye la charla con un chiste que hace referencia a una semana donde justamente la noticia fue él.

Se inició con la “Hora de todos”, su primer programa radial en FM Vall, luego llegó la TV donde por más de dos décadas se transformó en la cara y la voz de los noticieros informativos. Anibal Urriza realizó una carrera intachable, fue protagonista de momentos históricos y se encargó de derribar el gran mito de la ciudad: “en Giles no pasan cosas”.

Luego de la charla de pre-producción, Anibal ingresa al nuevo estudio. Solicita permiso para ocupar una silla como si fuera su primera vez. Sintoniza un retorno propio y se predispone a charlar con aprendices del medio más joven de San Andrés de Giles, Infociudad. Eso sí, a no confundir, Urriza se jubiló de Cablevisión. El periodista no se retiró.

Lo que sucedió a continuación no fue una entrevista; el periodista nos dio una clase:

IC: ¿Cómo nace el periodismo en Anibal Urriza?

Anibal Urriza: Yo creo que nací con esto, con la inquietud de leer, siempre tuve ese instinto por la lectura, mi madre y mi padre me mandaron a la escuela secundaria, que en esa época en esta región no era común, era todo un logro a diferencia de hoy que es una obligación. Era muy consumidor de revistas de todo tipo, de humor conocí a los grandes dibujantes y humoristas, época de oro donde el humor era la herramienta de expresión de libertad. El humor era la válvula de escape de la sociedad para expresar cosas. Un poco de todo eso está incorporado, el conocimiento intelectual, el histórico, los hechos que ocurrieron y uno fue protagonista.  Antes de comenzar con el periodismo trabajaba en el horno de ladrillos de mi padre, también estuve trabajando en Motos “El Argentino” como vendedor. En el periodismo hay algo de vendedor, en la manera de conquistar al otro y de qué manera le llegas a las personas.

IC: En una comunidad como la nuestra,  veces las noticias que tenemos que contar no son lindas o afectan directamente a seres queridos ¿Cómo lo manejas a eso?

AU: Primero y principal siempre el noticiero de hoy está hecho ayer, vos no podes empezar el día y hacer el noticiero, salvo lo inmediato o lo urgente. Segundo, tenes que tomarte el tiempo para ver de qué manera vas a abordar el tema. Una vez frente a un incendio, cuando llegue al lugar vi cosas de la familia que eran muy personales perdiéndose, enseguida le pedí al camarógrafo que corte. Ahí se armó una discusión muy grande, porque él decía que había que priorizar la información y yo priorizaba al vecino. Para eso existe el plano largo en televisión, el plano general, la información dada por un funcionario, en el caso de un incendio es dada por un bombero y listo. Hay un equilibrio, cumplís con tu rol de periodista y también preservas a los vecinos. Yo asistí a miles de accidentes en la ruta, con heridos, muertos y muchas tragedias, pero jamás mostré algo de eso.

IC: En estos 25 años ¿Cuáles fueron esas innovaciones que se fueron dando en el periodismo en cuanto a lo tecnológico?

AU: Cuando yo arranque en Radio Vall había un grabador de cinta abierta, se grababa en un cassette, hoy en día es todo digital, lo tenemos en un pendrive o en nuestros celulares. En el canal paso lo siguiente, teníamos una computadora que era un editor alemán, y dos videocaseteras en las que había que “botonear” para ir cortando – pegando. Teníamos para iluminarnos cuatro reflectores antiguos, es decir que en el verano  teníamos 44 grados en el estudio. Después vino lo intermedio, el cassette digital, que mejoraba la imagen pero que a su vez los reproductores que vinieron, que eran pésimos, no los reproducían de la mejor manera. Ya en el 2004 llegó lo digital y ahí cambió la cosa. Hoy nos alumbramos con lámparas de led, las cámaras tienen una ganancia enorme, con cualquiera como la del teléfono podemos lograr buenas líneas de calidad. Todo eso paso en 25 años.

IC: ¿Notas una diferencia en la audiencia a la hora de informarse?

AU: Hoy se atomizó la audiencia, pero el mensaje siempre sigue siendo individual, uno no le habla a la masa desde este lugar, siempre le habla al vos, al yo, le hablas a una persona, sabes que esto se multiplica. McLuhan decía “el medio es el masaje”, vos masajeas a la comunidad, a la sociedad y lo vas formando, para bien o para mal; él decía que podes moldear a la sociedad a través del medio. Hay una premisa que antes era “oír para creer”, hoy es “ver para creer”; cuando en realidad casi el 70% de nuestra historia fue auditiva.

IC: ¿Tenes seleccionadas a tu mejor y peor entrevista?

AU: La que más me gustó todavía no la hice, si sos periodista sabes que no existe la mejor nota. Pudiste haber estado con la mejor persona, como me paso a mí, en la que entrevisté a Julián Marías, el gran filósofo español, un pensador; o cuando hable con Carlos Saura cuando grabaron el cuento de Borges en Azcuénaga, fue un satisfacción enorme pero no son las mejores. También hable con Ana María Campoy y China Zorrilla, entre otros actores. Nunca por ejemplo entrevisté a deportistas, no era del paño. Sí lo hice con políticos como Raúl Alfonsín, de la Rúa, con Kirchner no pude hablar porque me sacaron a los golpes. Después nos hicimos amigos con ese seguridad. No hubo nota que me haya costado, nunca estuve nervioso, si a veces uno estaba enojado.

IC: ¿Es cierto que tenes tu cuartito con grabaciones de todas las épocas?

AU: Sí, tengo como 1200 horas de grabación, porque todo el archivo en video cassette del cable me los quedé. Cuando hubo un cambio de firma lo iban a tirar. Tengo gran parte de la historia de Giles, no toda por supuesto. En este tiempo lo voy a digitalizar para que esté disponible. No me voy. Tengo que ver el estado en el que están los cassettes, son algo delicados.

IC: ¿En algún momento sentiste que alguien te decía lo que tenías que decir?

AU: Me gusta la pregunta porque siempre ronda el fantasma del condicionamiento. Uno también tiene una posición y sabe dónde está trabajando. No es autocensura, no es condicionamiento personal, sino sentido común. Sino, te vas. Yo creo que cumplí con el rol de mantenerme lo más ecuánime posible sobre todo en política. En el ámbito local todos tuvieron su momento. Creo que la clase dirigente de San Andrés de Giles no me puede cuestionar eso.

IC: ¿Qué importancia tiene la familia en esta profesión?

AU: Yo pude desarrollarme plenamente gracias a mi esposa María Inés Carabelli, que alguna vez también estuvo detrás de la cámara, porque tenía que ser así, la prioridad era hacerlo y ella también lo entendía así. Por supuesto que mi hija, si bien no lo expresa demasiado, entiende y conoce a su padre haciendo periodismo, entonces es algo que tiene incorporado. He corrido mucho, me he mojado mucho, he transpirado mucho, pero siempre con el objeto de hacer lo que uno siente, no pesa eso, no hay reproche en esto.

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