Stupiello en lo más alto del TC

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Juano junto a Maxi Vivot previo a largar.

El Turismo Carretera volvió a encender sus motores para una nueva temporada. En el sur argentino, más precisamente en Viedma, los amantes de los fierros disfrutaron de la apertura del campeonato. Nuevos equipos, llamativos diseños, ausencias y debuts. A la primera cita de la “Máxima” no le faltó nada.

Giles como hace más de una década tuvo presencia, además de Mathías Nolesi la ciudad fue representada por Juano Stupiello. El motorista debutó como preparador oficial del equipo Las Toscas Racing, más precisamente del Chevrolet que conduce el marplatense Christian Ledesma.

El debut de Stupiello en la profesional estructura fue soñado. Ledesma clasificó tercero, ganó su serie y con contundencia se llevó la final. El relator a viva voz destacó la labor del vecino gilense que se anotó como un nuevo mecánico ganador en la historia grande del automovilismo argentino. El primero de nuestra ciudad. Las lágrimas en el rostro de Juano, un personaje sensible y querido por muchos, se quedaron por largo rato. Cada abrazo, cada palabra, simbolizó un momento que no se borrará jamás.

A la distancia Javier Paladino seguramente festejó desde su casa. El principal colaborador de Stupiello no pudo viajar a Viedma, los compromisos con los restantes motores que atienden en el taller de la calle Hidalgo obligaron a “Javito” a quedarse. A pesar de la distancia el sentimiento fue el mismo, la victoria en el TC es un sabor que pocos pueden sentir.

La verdad que fue algo increíble, nunca pensé que iba a poder ganar una carrera tan rápido, si bien sabíamos que el auto y el equipo eran buenos, ni hablar del piloto, pero teníamos algunas dudas nuestra con respecto al funcionamiento del motor. Hasta que no lo pusimos ese día en Viedma a la par del resto de los competidores no nos dimos cuenta que estábamos en óptimas condiciones para afrontar el fin de semana” relata Juano a Infociudad mientras arma un motor Chevrolet del TC Pista Mouras.

Stupiello se concentra para armar sus motores, con Paladino se dividen las tareas para que no queden cabos sueltos. El taller en las últimas semanas tuvo el tráfico de un supermercado; amigos de la vida, del TC Regional, de la zona, pasaron a saludar a los flamantes ganadores. El teléfono no para de sonar. Consultas, cargadas, futuros planes y hasta entrevistas con los grandes medios son los motivos de los ruidos que larga ese “aparato” que desde que pisamos el taller no paró de rugir.

“Nosotros nos conformábamos con estar entre los 10 primeros, eso lo hablamos con Javito y con todos los que nos dan una mano día a día acá en el taller. Sabíamos del talento de Christian y que eso nos iba a ayudar mucho a nosotros ya que tener un piloto de tal magnitud nos aporta ese grano de arena que no cualquiera lo tiene” sintetizó Juano en referencia a su actual piloto y agregó “la relación con Ledesma es muy buena la verdad que es una gran persona para tratarlo, es un tipo muy derecho y estricto en todo lo que se hace, sabe de mecánica, realmente me trató muy bien desde el primer momento”.

Armar el motor ganador fue un trabajo de 17 días que incluyó desarmes varios y pruebas en el banco y en el circuito. Cuando las temperaturas en Giles rozaban los 40° en pleno verano, Juano y Javito se zambullían en Molikote. El esfuerzo sin dudas valió la pena. “Es un trabajo que no lleva tanto tiempo pero hay que estarle encima para que no se nos escape ningún detalle, la verdad que hicimos un gran trabajo con el equipo” sentenció Stupiello quien destaca la buena relación con Las Toscas Racing.

Los preparadores gilenses mantienen los pies sobre la tierra. Saben que el comienzo fue inmejorable pero que no es momento de relajarse. En el TC como en el fútbol los resultados mandan. La elite del deporte maneja tiempos tiranos. “No hay que conformarse con esto, seguimos trabajando para dar lo mejor día a día. Aspiramos a tratar de conseguir la mayor cantidad de puntos por carrera para poder pelear el titulo, estamos bastante entusiasmado, hay que tratar de no perder el rumbo ni la cabeza y hacer las cosas bien” concluye Juano. El preparador que esperó dos décadas para tocar el cielo con las manos descubrió que luego de ganar solamente tocó una nube. Ahora el trabajo se acentúa para pelear por el “1” a lo largo de la temporada.

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