“La pelota, redonda como el mundo, me trajo hasta acá”

Marcos Ciappina en pleno entrenamiento.

Por Felipe Sosa


Muchas veces se reniega del uso de los aparatos electrónicos: que “todo el día con el celular”, que “deja de mirar fotos y hablemos”, que “mírame a la cara cuando te hablo” y muchas otras frases más que solemos escuchar. Pero también las nuevas tecnologías tienen su lado positivo. Mi primo Tomás dijo una vez que “la comunicación instantánea genera que estando separados estemos todos juntos y estando todos juntos estemos separados”. Y cuánta razón tenía. Es que, al tiempo que en una reunión de jóvenes sólo se comentan las cosas que se ven en las redes sociales, hace unas semanas, previo a las fiestas de fin de año, desde el programa de radio Feria Americana nos comunicamos vía Whatsapp con Riyadh, capital de Arabia Saudita, a más de 12.000 kms. de distancia de nuestro Giles, con Marcos Ciappina, que está hace dos meses trabajando en un equipo de fútbol de la Primera División de ese país. Y fue, en gran parte, gracias a la tecnología que llegó a ese exótico destino. Vaya paradoja.

El profesor de educación física y preparador físico local comenzó su extensa carrera en el hockey y, gracias a la ayuda de Alejandro Kohan, pudo llegar al fútbol con su especialidad, que es el trabajo con GPS que, básicamente, son sistemas portátiles que permiten monitorear el rendimiento de los jugadores.: primero a River, luego a Banfield, seguido por Racing y Tigre. Hasta que a principios del 2017, la noticia de esta tecnología llegó a Ecuador. Rodrigo Figueroa, preparador físico de Gustavo Quinteros, en ese entonces técnico de la selección de ese país, lo contactó y Marcos viajó a capacitarlos. “Me fueron convocando a diferentes fechas FIFA. Fui a Paraguay y la última, que fue increíble, a Brasil. No pudimos clasificar al Mundial y a Gustavo le sale esta posibilidad de Arabia y también le surge un lugar como segundo preparador físico y me convocó”, contó Ciappina sobre cómo fue su llegada al país árabe. “La pelota, redonda como el mundo, te lleva para cualquier lado y acá estamos”, dijo. Marcos recordó que “desde que estudié educación física, cada viaje que hacía a Luján en La Isleña, me imaginaba y visualizaba cosas lindas en el deporte, pero nunca me imaginé esto”.

El club al que llegaron con el cuerpo técnico ecuatoriano es el Al-Nassr, uno de los dos grandes del país. El otro es el Al-Hilal, que actualmente es dirigido por el extécnico de River, Ramón Díaz. “Los cuerpos técnicos latinoamericanos y argentinos en particular le están dando un toque de calidad al fútbol de Arabia Saudita. Nuestra tradición futbolera y nuestra genética es mucho más importante, entonces nos traen porque podemos aportar muchos más detalles, no sólo patear una pelota”, explicó quien también utilizó los GPS en caballos de polo.

Con respecto a la liga árabe, Marcos aseguró que “de la zona, es la más competitiva y, además, tiene un atractivo económico importante, entonces las grandes estrellas vienen a retirarse a este fútbol y son futbolistas que aportan mucho para su desarrollo”. Aunque aclaró que “Arabia Saudita tiene la posibilidad económica para traernos, pero no tiene la intención de crecer como sí la tiene China, por ejemplo”.

Una de las cosas que le llamó la atención al hincha riverplatense es la poca atracción que tiene el fútbol en ese lugar: “No tienen pasión por el fútbol. Hay estadios que son majestuosos, hacen canchas espectaculares. Pero al único partido que fue mucha gente fue el clásico (su equipo vs. el de Ramón Díaz). Luego, todos los partidos son como ir a ver un partido a la Bombonera con la platea semi vacía. Las populares totalmente vacías, me impacta. Estoy acostumbrado a los estadios argentinos, adonde horas antes de los partidos hay movimientos en el barrio, se empiezan a llenar las tribunas y los cánticos. Es totalmente distinto y se extraña el futbol argentino”, explicó durante la charla.

Marcos hace dos meses que está viviendo en Ryadh. Actualmente, según contó, está alojado en una especio de barrio cerrado, similares a lo que se conoce como country en nuestro país. “El 100% somos extranjeros, hay muchos españoles, estadounidenses y de otras regiones de Europa. La gran mayoría de los españoles están haciendo el tendido de las vías del tren, una obra que es impresionante de grande. Recién ahora se va a hacer el transporte público”, explicó.

En cuanto a la adaptación, Ciappina sostuvo que no es fácil llegar y tener que adaptarse a una cultura totalmente distinta a la nuestra. “Es difícil y raro. La idiosincrasia y la cultura social acá son extremadamente distintas a la latinoamericana. Hay muchas cuestiones sociales muy diferentes. Por ejemplo, no hay cines, ni teatros, ni bares, ni discotecas, el alcohol está prohibido. La mujer está muy restringida, desde su vestimenta hasta los matrimonios, de los cuales todavía hay arreglados. A la mujer autóctona de Arabia sólo se le ven los ojos. Uno lo ve en revistas, en internet, pero verlo cotidianamente llama mucho la atención; es todo muy extraño para nosotros, por nuestra cultura”, expresó, al tiempo que contó que “la comida es espectacular, se come muy bien y hay una variedad muy grande. La carne más común es la de cordero: se cocina de otra manera y se come con arroz. Me llamó la atención cuando lo comimos por primera vez que estábamos todos sentados en el piso, llegaban bandejas y todo se comía con las manos. Son todas cuestiones extrañas que de a poco nos vamos acostumbrando”.

Argentinos hay por todos los lugares del mundo. Y, en cada lugar, cuando uno comenta que es de Argentina, lo asocian o a una personalidad destacada, o a una comida, o a algún hecho. Contó Marcos que en Arabia, como probablemente en todo la Tierra hoy en día, “cuando digo Argentina lo primero que te devuelven es Messi. Y casi muy pocos Maradona. Obviamente que en esta ciudad también Ramón Díaz. Pero decir Argentina es decir Messi”. Afortunadamente, la tecnología le permite a Marcos conocer, segundo a segundo si quiere, la actualidad informativa del país: “Con la gente que convivimos permanentemente estamos al tanto de cosas de Argentina. Obviamente, el campeonato de Independiente, los resultados del futbol, los distintos acontecimientos sociales; entre nosotros que somos argentinos no podemos estar desentendidos de las cosas que pasan allá”, expresó.

Toda esta experiencia de Marcos en Arabia Saudita es fenomenal. Pero hay un asterisco que, de alguna manera, opaca la estadía del gilense: el idioma. “No he hablado más que contarles que soy argentino, porque no tengo forma de comunicarme. Recién ahora estoy hablando algo de inglés, me siento totalmente arrepentido de no haber estudiado inglés mucho antes”, se lamentó.

Finalizando la entrevista, el gilense, emocionado, sostuvo que “son medio difíciles estos momentos (por las Fiestas) estar tan lejos, pero bueno…es de la manera que suceden las cosas y lo tenemos que vivir así”. Esta última frase de Marcos cabe muy bien para explicar también un poco el primer párrafo de esta nota: no hay que renegar de los avances tecnológicos en cualquiera de sus variantes. Como todo, si se utilizan para para progresar, como lo hizo Marcos con la implementación del GPS en el deporte, para comunicarse, como lo hicimos nosotros para contactarnos con él, y para acercarnos ante la distancia, bienvenidos sean los avances.

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