“Todos tenemos miedo de cruzar la Rivadavia”

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Leo en la esquina de su Kiosco.

Por Felipe Sosa


Jueves 14 de diciembre. Intersección de las calle Rivadavia y Saavedra. El famoso kiosco “Fígaro” otra vez fue víctima de un nuevo accidente. Un auto Chevrolet que circulaba por la calle Rivadavia embistió a un utilitario Mercedes Benz que cruzaba por Saavedra y terminó incrustándose en la fachada del maxikiosco. Afuera del mismo, una persona que estaba sentada tomando una gaseosa, afortunadamente vio la situación y salió corriendo para un costado, sino hoy seguramente la noticia sería otra. Leonardo González, dueño del kiosco, mostró todo su enojo por la situación en las redes sociales e Infociudad decidió ir a hablar con él para que nos cuente sus sensaciones, propuestas y quejas respecto a este tema.

Infociudad: ¿Cuál es la situación con los choques en esta esquina?

Leonardo Gonzalez: La realidad es que andan muy fuerte por acá. El parque automotor creció muchísimo y acá se quedaron en el tiempo. Hace años que se meten en esta esquina, porque toman la velocidad en el semáforo, agarran el badén en la Sarmiento y pasan por esta esquina como si fuera la ruta 7. Todo el mundo tiene miedo de cruzar la calle. Ya hubo accidentes acá, en la panadería, un poco más adelante también. Hay muchos camiones locales que también pasan a una gran velocidad; a esas moles no las paras más.

Yo he cruzado muchas veces a chicos en esta esquina, porque los van a matar. Vienen muchos chicos a sentarse, mujeres con niños y adultos a tomarse una gaseosa, con todo su derecho. No puede ser que no podamos estar en la vereda de la calle principal sentados; es el único lugar que yo veo las grandes velocidades sobre la calle principal. En otras ciudades es mucho más controlado, acá es un descontrol. No puedo creerlo.

IC: ¿Cuál crees que puede ser la solución para que no haya más accidentes?

L.G.: En otros lugares hay reductores de velocidad, o semáforos o lomas de burro; también carteles de precaución…controles! Para mí, como hay en otras ciudades, la mejor solución son los reductores de velocidad. No sé a quién le podrían molestar la verdad. Al que le molesta es al que anda fuerte. El que anda normal o tiene hijo, familia, abuelo que tiene que cruzar la calle, no se enoja.

IC: ¿Se hacen controles en esta esquina?

L.G.: Te los hacen 10/15 minutos, a lo sumo una hora…y, ¿sabes a quién se los hacen? A vos, a mí, a los que andamos despacio. A los que andan fuerte, con las motos o autos, no. El sábado a la tarde vino la camioneta de la Patrulla Urbana e hizo presencia 10 minutos; puso 4 conos un ratito y se fue.

El día del accidente con mi señora nos sentimos muy desprotegidos y descuidados, porque en un estado de nervios que estábamos, llegan ellos (la Patrulla) y se ponen a hacernos bromas, tomándonos el pelo. Nos dijeron “la culpa es tuya por poner el kiosco acá”. El sueldo se los pagamos nosotros, ellos nos tienen que dar una respuesta a nosotros. No puede ser que venga y encima me cargue. Más vale que vengan y me pregunten qué preciso, que me digan “dejá que hablo con el juez, vamos a ver si tomamos unas medidas”… ¿por qué tengo que hacer todo yo? Ellos son los que andan todo el día en la calle, saben qué pasa, ven todo. Me dijeron que no pueden andar corriendo y agarrando a nadie. Acá que nos conocemos todos parece que no te pueden hacer multa.

IC: Luego del último accidente, ¿se comunicó alguien del Municipio con vos?

L.G.: El Intendente me llamó el sábado siguiente a la mañana (el accidente fue el jueves). Estuvimos hablando y me dijo que estaba de acuerdo con poner algo para reducir la velocidad. Semáforo me dijo que todavía no porque tiene un costo muy grande y llevaba mucho tiempo. Hablamos de reductores de velocidad, me dijo que estaba de acuerdo, pero no lo veo muy convencido en ponerlo en Rivadavia. Quiere ponerlos en las calles que la cruzan. Todo sirve, pero para mí no va a ser la solución. Los vecinos no estamos de acuerdo en ponerlos sobre las calles que cruzan a la Rivadavia, porque la del problema es la calle principal, que es a donde toman mayor velocidad.

IC: ¿Y entonces qué piensan hacer?

L.G.: Voy a mandarle una carta, ya junté más de 100 firmas en un día, y la voy a presentar en mesa de entrada para que luego lo puedan evaluar en el Concejo Deliberante. Junté firmas de los vecinos y de la planta urbana de Giles, no sólo de este barrio. Me piden que reclame para hacer los reductores en muchas esquinas de la ciudad, porque no sólo esta es la peligrosa. Hay que invertir en seguridad vial, porque son vidas.

IC: ¿Tomás precauciones en el kiosco para que esto no le haga tanto daño?

L.G.: De tantas veces que hubo choques acá, cuando el kiosco era de mi viejo había puesto maseteros, algo que contenga los golpes…y los voltearon muchísimas veces. Yo los fui enterrando un poco más, pero ahora voy a ver qué hago porque me arrancaron uno en el 2014. El año pasado se metió un Renault 12, y así consecutivamente…cada 5 o 6 meses o 1 año tengo esta clase de problema.

IC: ¿Económicamente significan un perjuicio para vos estos accidentes?

L.G.: Sí, claro. Aunque esta última vez hablé con la compañía de seguro y me dijeron que les presente los gastos que ocasionó. Esta vez fueron mínimos gracias a Dios. Pero la pared, al tener tantos golpes, se va debilitando y el miedo es que un día me lo derrumben. Más allá de que me lo paguen, yo tengo daños y tiempo que recuperar en construcción de vuelta, en recuperar todo…y yo tengo compromisos, gastos, por lo que en lo económico me perjudicaría mucho, porque encima los seguros tienen sus tiempos para pagarte. Quiero prevenir daños mayores, ni hablar de una muerte.

IC: ¿No crees que también hay una cuestión cultural nuestra por cómo manejamos?

L.G.: Sí, hay también un problema cultural para manejar, y lo ves no sólo en esta calle sino también en las rutas. La gente maneja según el estado de ánimo: cuando andas mal, manejas  mal y cuando andas bien manejas relajado. Yo creo que es una forma cultural de cómo manejamos. Acá en Giles, las 3 arterias – la 25 de Mayo, la Rivadavia y la San Martín- las usamos como que son nuestras, los que cruzan tienen que frenar, no se respeta quién tiene el paso por la derecha.

Tampoco hay una cultura de tránsito, nadie te enseña ni te explica nada. A los chicos que van a sacar el registro los ponen frente a esas computadoras y lo hacen de taquito, te sacan 20 registros. Y un hombre grande, que sabe manejar, que sabe las leyes de tránsito y que maneja con toda la precaución, capaz que se equivoca porque no tienen la sensibilidad de manejar una máquina y no le dan el registro. Está bueno lo de la computadora, es una herramienta, pero además hay que ir a la calle o a un lugar adonde puedan estacionar entre conos, aprender maniobras, a cambiar una goma, saber qué hacer con neblina en la ruta, etc. Acá todos prenden el auto y salen.

No respetan nada, no respetan ni a los chicos, ni a los jubilados, ni a la policía. Se creen que porque tienen un seguro, se hace cargo el seguro de estas cosas, pero no es así. Tengas seguro o no, si matas a mi hijo a mí no me lo devuelve nadie. Pueden poner de todo para prevenir, pero si no hay educación vial en las escuelas, en conjunto con  el Municipio, que haya un plan integral, no va a haber solución. Es como si le das un arma a un chico y no le explicas qué pasa si llega a tirar un tiro. El auto es lo mismo, podes matar gente. Entonces hay que concientizar a los chicos y a los grandes también.

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