La Nena de 180 años

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Son muchas las historias que cuentan de eventos sobrenaturales o sin explicación racional, casi todas las personas en algún momento vieron o sintieron una presencia, pero quedan en experiencias personales. Esta historia es distinta, diferentes personas en distintos momentos vieron e interactuaron con la misma Nena, esto la convierte en un hecho periodístico.

En un cumpleaños infantil escuché una charla cerca mío, una señora invitó a otra que estaba en el salón al estreno de la película El Conjuro 2, la respuesta despertó mi interés “Paraqué, yo en casa convivo a diario con una” muy relajada respondió la señora. Esa respuesta me llevó a hablar con ella.

Dos días después estaba frente a la puerta de la casa, anotador y grabador en mano. Abrió la puerta la misma señora y empezamos a charlar. “Hoy debería tener unos 180 años más o menos, puede ser de apellido Busetti y que pudo haber muerto de Poliomielitis, es lo que pude averiguar”, explicó la dueña del hogar (los protagonistas pidieron resguardar sus nombres). “Nosotros ya estamos acostumbrados a que ella nos visite” agregó.

Lo cierto de esta historia a diferencia de las muchas que se conocen es la presencia de una misma Nena vista por varias personas en distintos lugares y tiempo en esta casa céntrica y en otra de la misma (ver nota: Una alumna nueva). La describieron de unos 8 años con vestido blanco, rubia con rulos. Ninguna familia sabía que a los otros habían pasado por lo mismo. Tratan de no contarlo por el miedo a lo que dirán o perder su credibilidad.

Investigando el tema se conoce que los niños y las mascotas tienen más afinidad para experimentar con estas presencias en las casas (ver nota: El mejor amigo del hombre como intermediario)

“Mis hijos en algún momento vieron a la Nena, frente al espejo o en la puerta de la pieza, ya es una costumbre decir en forma graciosa: me parece que hoy dormís acompañado” haciendo referencia a que la Nena Busetti anduvo por la casa. “Las puertas se abren y cierran solas, las luces se prenden y apagan a mitad de la noche, el televisor también se prende o apaga” contó la rutina, casi ya tradicional, la madre de la familia.


 

Una alumna nueva

Marcelo vivió en una casa casi de esquina en la misma cuadra que la familia de la historia anterior, hoy el Director de la Escuela Secundaria Técnica Industrial revive aquellos días en donde convivio con la Nena.

“Un día estaba en la computadora, mi hijo se me acercó y me preguntó ¿Quién es la alumna nueva? a lo que yo me sorprendí y le respondí que no, que ese día no tenía nadie”, relató Marcelo como la primer experiencia que tuvo con la visitante inesperada.

“Si, la nena rubia que se asoma y me saluda” confirmó el niño en pocas palabra. El huésped desconocido compartía pequeños momentos con el niño de la casa asiduamente. Marcelo la describió como como una joven de 8 años más o menos, con un vestidito blanco y pelo rubio con rulos. Pero no solo ver a la Nena era lo que pasaba en la casa, de madrugada se abrían canillas.


 

El mejor amigo del hombre como intermediario

Esta familia de nuestra ciudad que vive en la misma manzana donde vivió la Nena de 8 años, todas las noches experimentaba algún tipo de hecho sobrenatural. Todo comenzó con los pasos a la madrugada y el perro que se despertaba a las tres de la mañana a ladrar mirando fijo un lugar. El hijo más chico todas las noches le pedía a la hermana que cerrara la puerta porque veía una persona y el marido un día sintió en la cama como una persona se sentaba del otro lado.

“Una noche mis hijos grabaron la casa con mi celular, al llegar a la pieza principal abrieron la puerta filmaron y siguieron” la sorpresa sería al reproducir la filmación: “Cuando filmaron nuestra pieza se escuchó un grito desgarrador, un grito de ultratumba”. El video fue visto por varias personas, todas lo escucharon.

“Una tarde tomaba mates con mi suegra en la cocina, desde donde se ve la puerta de la pieza principal, entonces ella me pregunta si allí había alguien, a lo que yo le respondí que no” explicó la señora. Contó que el perro ladraba, agachaba la cabeza entraba corriendo y volvía a salir “como cuando uno juega con una persona”.

La madre de su marido fue quien le acercó al sacerdote para que le hiciera una limpieza. El religioso llegó a la casa y sin que nadie lo instruya afirmó: “es acá, este es el lugar”. Una vez adentro rezo y bendijo el cuarto, pero fue en ese momento donde el perro que todas las madrugadas ladraba, ahora con la cabeza apoyada en el piso doblaba todo el cuerpo, “pensábamos que se iba a morir cuando lo vimos así” comentó el marido.

La nota completa en el periódico de Infociudad – En todos los kioscos de San Andrés de Giles a $15

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