Los diez mitos sobre el ejercicio físico que debes dejar de creer

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Foto ilustrativa.
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Por el Prof. Facundo Valli en gentileza con Infociudad.


El reciente aumento de temperaturas ha dado a entender que nos acercamos a la estación veraniega, en la cual suelen reaparecer mitos y falsos conceptos alrededor de dos cosas: las dietas y el ejercicio físico.

A cualquier individuo le entusiasmaría poder adelgazar o tonificar en un tiempo récord, y por ello multitud de estos mitos sobre nutrición y ejercicio siguen perdurando en la cultura popular. Sin embargo, continuar creyéndolos y expandiéndolos es un error, y pueden ser más perjudiciales que beneficiosos.

Las recomendaciones de un especialista para seguir una rutina física del modo más conveniente.

1- La fórmula para definir es hacer más repeticiones con menos peso

Las repeticiones favorecen la dureza o el tono muscular, pero la definición la va a dar la quita de grasa. Por ende, realizar más repeticiones con menor peso no asegura que se vaya a definir los músculos. “Para marcarlos se tienen que luego quitar la grasa subcutánea (que está por encima) con aeróbico y dieta”.

2- Si el entrenamiento no duele, no funciona

El dolor no significa lograr los resultados esperados

Es falso. Si ya se tiene la adaptación muscular, se puede haber entrenado correctamente y no necesariamente debe aparecer el dolor. “Que duela no quiere decir que hayas entrenado bien, y que no duela no quiere decir que hayas entrenado mal. Simplemente depende de la tolerancia del ácido láctico y de la adaptación que ya tengas al entrenamiento”.

3- No estirar después de entrenar

Una vez terminada la rutina es fundamental agregar los estiramientos tanto para “hacer una vuelta a la calma y bajar las pulsaciones, como para generar una mejora en la resistencia de la flexibilidad, y recuperar el tono muscular y evitar lesiones después de un trabajo de fuerza”.

El estiramiento es una pequeña ayuda de pocos segundos para entrar en calor al comienzo, mientras que la elongación es un sistema de entrenamiento de la flexibilidad mucho más prolongado para después de finalizar la práctica.

4- A más días y horas de práctica, mayores serán los resultados

El sobreentrenamiento puede traer severas consecuencias para la salud

“Falso. La cantidad de entrenamiento, de horas o de sesiones va a depender del objetivo y de la capacidad que estés trabajando. Toda distinta capacidad (sea la fuerza, la flexibilidad, la resistencia, la coordinación) necesitan su tiempo de recuperación”. El exceso de entrenamiento atenta contra los resultados e incrementa el riesgo a padecer lesiones o fatiga.

5- Es más efectivo hacer ejercicio en la mañana

Esto dependerá del biorritmo, a pesar de que la mañana puede ser más propicia, ya que las hormonas anabólicas -como la testosterona- están más predispuestas debido a las horas de sueño y el nivel de insulina son más elevadas luego de un buen desayuno. Hay personas que son más predispuestas a efectuar cualquier tipo de actividad, no solo física sino también cognitiva, a la mañana y otros en cambio, a la noche.

6- Entrenar por la noche perjudica al sueño

El momento del día para entrenar depende de cada uno

En este punto también entra en juego el biorritmo. Entrenar incrementa las pulsaciones y activa el sistema nervioso generando una excitación. Pero también produce un lógico cansancio, que se refleja más tarde en la relajación; Todo dependerá de las costumbres personales. La excitación para el que entrena frecuentemente por la noche no será tan elevada. Tal es así que incluso este hábito acompañado de una buena alimentación puede recuperar un sueño más profundo.

7- Hacer ejercicios en ayunas

Es un método del que mucho se ha hablado y debatido. Pero la realidad es que no aporta ningún beneficio. Su efectividad está comprobada en casos muy particulares, personas que trabajan a nivel muy profesional, como en el físicoculturismo. “Pero es ‘cero’ recomendable para la gente convencional, ya que peligra una hipoglucemia (no tener azúcar en sangre). Además, el rendimiento de fuerza es muy bajo porque el glucógeno muscular después de tantas horas de ayuno está por el piso”.

8- Alimentarse antes/después de entrenar

No todos deben comer lo mismo, depende del estado físico.

“Los dos son muy importantes. Comer antes para tener la energía necesaria y post-entrenamiento para recuperar lo que desgastamos”. Si el entrenamiento es aeróbico y lo que se pretende es quemar el sistema debe consistir en una comida con carbohidratos restringidos y muchas proteínas previo a la actividad, y volver a recuperar las proteínas musculares -esta vez sin carbohidratos- para seguir atacando las grasas después de los ejercicios. En cambio, en los entrenamientos de fuerza será necesaria una buena dosis de carbohidratos y proteínas tanto antes como luego de entrenar para generar la hipertrofia o tono muscular.

9- Cuanto más se suda, más se adelgaza

Otra creencia falsa. El sudor también está ligado a una cuestión termostática del cuerpo, cuando este tiende a generar una homeostasis para hacer un equilibrio de la temperatura externa, como por ejemplo sucede en un sauna, donde se traspira pero no se trabaja sobre la grasa. “Algunos creen que por traspirar están quemando más y apelan a abrigarse demás o usar fajas térmicas. Con esto no solo no queman sino que peligra una deshidratación“.

10- Es necesario consumir suplementos proteicos

“El suplemento acompaña. Pero primero lo que hay que hacer es la dieta, y si esta es la correcta no es necesario porque ningún suplemento reemplaza a la comida“,  ¿En qué casos convienen? Cuando se entrena la cantidad correcta y se sigue la dieta requerida, pero los resultados demuestran que la rutina no alcanza, es recién cuando los suplementos surgen como opción.

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