Los temibles peligros de permanecer sentados muchas horas

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Foto de internet.

Por el Prof. de Ed. Fisica Facundo Valli.


Que el ser humano está diseñado para moverse se entiende partiendo de la base de que fue su necesidad de desplazamiento la que nos hizo evolucionar de los primates a lo que somos hoy en día, y sin embargo vivimos en una sociedad en la que bien por exigencias o bien por elección propia, pasamos innumerables horas sentados y/o acostados.

Nuestro cuerpo es una maquinaria, pues, diseñada para el movimiento, pero… ¿qué ocurre si dicha maquinaria la tenemos parada continuamente salvo por breves periodos de movimiento? La respuesta es sencilla: La maquinaria se atrofia y acaba por tener un funcionamiento deficiente y limitado. Por esto, cuando alguien nos dice aquello de que el movimiento es vida, no les falta razón.

Puede que estemos ante una de las epidemias más silenciosas y letales. Hablamos del tiempo que pasamos sentados al cabo del día, ya sea por motivos de trabajo, desplazamientos, por “descanso”, por pereza… Cada vez se realizan más estudios sobre los efectos que provoca en nuestra salud el pasar incontables horas sentados y la relación que tiene este fenómeno con la posibilidad de sufrir determinadas enfermedades o problemas físicos.

¿Qué efectos tiene el sedentarismo en nuestro cerebro?

Que el ejercicio físico es beneficioso para nuestro sistema cardiovascular es algo ya sabido por todos (a pesar de que una gran cantidad de la población sea sedentaria) pero, ¿cómo influye el sedentarismo en nuestro cerebro?

Según un estudio realizado en ratas por el Dr. Patrick Mueller de la Universidad de Wayne State, la inactividad puede alterar las conexiones neuronales (tensionándolas), lo cual puede provocar una hiperactividad del SNS derivando en aumentos de la frecuencia cardíaca y la tensión arterial (con el consiguiente riesgo para nuestro sistema cardiovascular).

Además de los beneficios a nivel físico que la actividad física presenta en nuestro organismo, en un estudio realizado por investigadores de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Sidney, la ganancia de fuerza muscular contribuye a mejorar las funciones cerebrales de las personas que padecen un deterioro cognitivo leve.

Como conclusión puedo afirmar que la inactividad y el sedentarismo se han convertido en auténticas epidemias silenciosas que cada vez afectan a más gente, poniendo en riesgo los sistemas cardiovascular y cerebral.

A pesar de los beneficios probados del ejercicio físico, cada vez más gente es sedentaria o no realiza suficiente “actividad física” y, al mismo tiempo, cada vez pasan más horas sentados y/o acostados.

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