Los perros de la calle resisten las ordenanzas

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Perro de la calle.

Hace más de un año Infociudad publicó una investigación periodística sobre la situación local de los perros vagabundos. Los evidentes problemas se concentraban en dos puntos: irresponsabilidad vecinal y una notoria falta de acción del estado. Hoy, un tiempo después, la situación es igual o peor aún.

La problemática no es nueva, hace 24 años atrás el HCD discutió la situación cuando un grupo de mascotas mordieron a diferentes vecinos. En 1997 el mismo espacio legislativo aprobó la ordenanza 376/97 para garantizar la creación del “Registro local de perros” por “la agresividad de algunos de ellos, la diseminación de residuos domiciliarios que ocasionan y fundamentalmente por las zoonosis que puedan transmitir”. El mismo establecía algunas prácticas insólitas como la realización de un tatuaje en la piel del abdomen al animal para identificarlo y la prohibición de recorrer las calles de la ciudad con un can sin correa.

En 2003 esta ordenanza (que fue obsoleta) sufrió algunas modificaciones lógicas. La normativa 858/03 de “Reglamentación sanitaria para caninos”, establecía multas para aquellos que dejaran sus mascotas en la calle. Además dejaba en claro que sería “responsabilidad del Departamento Ejecutivo la captura de los animales sueltos en la vía pública”. Una década después el HCD sancionó la ordenanza 1776/14 “Reglamento de perros vagabundos”, la normativa que en la actualidad está en vigencia. La misma es muy clara ante la problemática, aunque su cumplimiento es por lo menos discutible.

La ordenanza actual prohíbe “la permanencia y circulación de caninos en la vía pública que no cuenten con collar y correa sin el acompañamiento de quien sea su dueño y/o responsable” y establece que aquellos que se encuentren en situación de calle deberán ser “removidos de la vía pública por personal de la Dirección de Bromatología y puestos bajo custodia de la Sociedad Protectora de Animales”.

Según la normativa los canes serán sometidos a esterilización quirúrgica una vez pasadas las 48 horas de su capturación en el caso que no fueran reclamados por sus dueños. Además la ordenanza expresa que “el Departamento Ejecutivo arbitrará los medios necesarios para que, periódicamente, la Sociedad Protectora de Animales (SPA) reciba la cantidad suficiente de alimento balanceado para el mantenimiento de los animales alojados en la misma y perciba un subsidio mensual para afrontar los gastos operativos”. La norma establece una clara coacción entre el municipio y la SPA para tratar esta problemática. Los perros de la calle encuadran en una legislación que poco se cumple.

Colapsada por donde se la mire

Llegar a la SPA no es sencillo. En 1999 el municipio entregó en comodato una porción de tierra en el corralón municipal a la institución para allí montar su base de operaciones. Hoy para acercarse al lugar hay que esquivar herramientas pesadas, materiales de construcción, tractores y camiones. También un “basural” que se fue formando con el paso del tiempo. Entre todo eso está la SPA.

Aunque figura como una ONG la institución es conducida por el municipio, su presidente es un empleado municipal que está a cargo de los casi 300 perros que tienen alojados en el lugar. Es tanta la superpoblación que varios animales están fuera de los caniles, en muchos casos alimentándose de lo que encuentran en la zona. En el mismo lugar bromatología realiza las castraciones.

Para alimentar a los perros de la SPA se necesitarían como mínimo 90 kilogramos de alimento por día, unos 2.700 por mes. Esto último teniendo en cuenta lo que fijaba la ordenanza del 2003 sobre las cantidades que se debían arbitrar para el lugar. En números serían alrededor de $2.300 por día. Hoy las cifras reales de la SPA se desconocen.

 El rol del estado

La campaña del municipio ante esta situación es pobre. Si bien se hace cargo de la SPA no ha generado políticas que permitan mostrar un avance concreto. En la actualidad la dirección de bromatología dice que en los últimos años realizó siete mil castraciones a un promedio de 60 mensuales.

Aunque la irresponsabilidad de los vecinos no ayuda, desde la política no se han encontrado alternativas para pensar soluciones superadoras. En el último informe de Infociudad sobre “los perros de la calle” el municipio indicaba la existencia de un “proyecto” del intendente que abarcaba la SPA. Misma promesa recibieron las activistas que hoy usan sus hogares de guarderías de canes. ¿El proyecto? Bien, gracias.

Accidente vial

En el mediodía del 31 de julio una vecina gilense se accidentó con su moto en plena prolongación de la Avenida Scully. Según contaron fuentes oficiales a Infociudad la mujer perdió el control de su vehículo cuando un perro se le cruzó en su camino.

El comisario Javier Roldán confirmó a Infociudad que el hecho se registró en la intersección con la calle Manchi. La vecina identificada como María Victoria Díaz (26) se trasladaba en su motocicleta 110 c.c. hacia su casa luego de terminar su jornada laboral.

Una cámara de seguridad registró el accidente y confirmó que el casco se le desprendió a la conductora ni bien cayó al suelo. La joven fue internada en el Hospital Municipal San Andrés donde permaneció en terapia intensiva.

Tras algunos días en el Nosocomio local, Díaz fue trasladada al sanatorio AMTA de Ciudadela. Allí se encuentra bajo la atención de un cuerpo médico especializado a la espera de una evolución en su estado de salud.

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